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Un Blog dedicado a Chile y su Sociedad

¡La opinión pública no existe!

Antes de entrar en materia y comenzar a debatir el tema que nos aqueja, creo de gran importancia describir el significado central que argumenta cómo afecta en la sociedad el mal uso del concepto “Opinión Pública” por las cúpulas de poder.

 

La teoría de la aguja hipodérmica trata acerca del efecto de los medios de comunicación de masas sobre la sociedad, elaborados en estudios (Encuestas, Agenda Setting, Issues, etc) que no son empíricos ni teóricos”.

 

La idea básica destaca que los mensajes de los medios son recibidos de manera uniforme por todo el público y que las reacciones inmediatas y directas son disparadas por estímulos sociales”, conducta conocida como la Opinión Pública.

 

Además, la teoría plantea que “la manipulación es posible”, puesto que frente al enorme y creciente poder de los medios de comunicación, no hay elementos de resistencia que impidan “inyectar dentro de la piel de cada miembro de la sociedad un mensaje estratégico”.

 

Así,  cobraría lucidez y sentido cuando escuchamos al Secretario General de Gobierno, Francisco Vidal, hablar – con propiedad y certeza – que  “la opinión pública decida y juzgue…”.

 

Desgraciadamente, hay aspectos de la teoría que no son contemplados sobre  mayorías y  minorías sociales,  que limitan al tecnicismo y manipulación el discurso político de nuestros representantes, costumbre  que debe cambiar…

 

 

¿Pero de qué hablo?

 

En términos prácticos, las manifestaciones políticas se basan en series progresivas de expresiones mediáticas, que producto de la retroalimentación de aparatos de comunicación y medios, intentan dirigir el pensar de nuestra sociedad por caminos condicionados.

 

La estructura estaría dirigida a posicionar temas y hacer ver como posiciones mayoritarias, aspectos de interés político y social con fines particulares y económicos. Es decir: manipular información por medio del inconciente colectivo y activar la idea – cuantitativa y cualitativamente- de que piensas de forma equivocada.

 

Sin embargo, es bueno recordar que la teoría surge por las Grandes Guerras del SXX con la finalidad de ganar conflictos y motivar a la ciudadanía, situación que hoy figura fuera de contexto y sobre la sociedad, más que contribuir, convierte en erráticos a nuestros representantes.

 

Además, existe el factor Internet, que abre los ojos de miles de opiniones y que envía al baúl de los recuerdos al modelo más preciado del sistema.  Sociedades y aspectos que fueron callados estratégicamente con información planificada, hoy pierden validez.

 

Otro aspecto a mencionar, es el efecto producido por actores políticos con características histriónicas que modifican agendas con temas sin importancia, mientras proyectos positivos mueren sin que nadie se entere.  

 

En definitiva, – si se fijan- se hace cada día más difícil lograr que temas de real importancia social salgan al tapete y que hablemos con propiedad de la existencia de la Opinión Pública en el mundo y el país.

 

Esa que estuvo presente y que tuvo modelos y sistemas de aplicación por más de 50 años – aquella citada en cátedras y por autoridades- hoy desaparece con la poca representación y descontento social.

 

El Espiral del Silencio

 

Pero volvamos a lo no contemplado sobre mayoría y minorías sociales.

 

Existe otra teoría, que viene a complementar a la de Masas y la Aguja Hipodérmica, que nace para mejorar y modernizar la visión y uso del concepto de “Opinión Pública”. Hablo del mismo modelo, pero basado en un análisis positivo de su rol y función, el cual advierte sobre manipular a la sociedad.

 

La teoría es conocida con el nombre de “El Espiral del Silencio” y sostiene que al enviar mensajes planificados a la sociedad, los líderes de opinión, aquellos que hablan con fuerza y posicionan sus ideas (cúpulas del poder), opacarían al resto y las mayorías aparentes (Opinión Pública), podrían ser realmente minorías escandalosas.

 

Así, la teoría viene a bajar perfiles y pedir a líderes sociales (políticos) que paren de hablar, puesto que al escuchar con atención a la sociedad, es posible representar a las mayorías verdaderas y no las creadas por el sistema.

 

La variable, abre aspectos importantes a denotar, que con la proximidad de las elecciones en el país, advierte del cambio de magno-discursos por representaciones específicas, compartidas y adecuadas, acontecimiento que aterriza teóricamente al errático político convencional. 

 

La verdad, es que la posibilidad de ver a un político representándose simplemente a si mismo, es teóricamente factible si basa su actuar y reacciones sobre acontecimientos mediáticos del día a día.

 

El simple hecho de considerar a líderes de opinión -por así decirlo – como entes negativos para el libre y sano flujo de información de la sociedad, permite entrar en la necesidad imperiosa de escuchar a ser escuchados.

 

Y justamente. La razón por la que actualmente en Europa los partidos políticos habrían dejado de pensar por las personas para hacer pensar a la ciudadanía, sería el resultado concreto de la nueva forma de ver al sistema social. Nadie dice que es un acierto, pero suena más didáctico, compartido y asertivo.

 

¡Adiós a la Opinión Pública!

 

Escrito por Patricio Olivares H.

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